En ocasiones me he topado con el tipo de conversaciones en el que me toca explicar –y esto ha sido en su mayoría con cristianos- la siguiente pregunta: ¿Por qué si Jesús es la verdad absoluta, hay otros que han dicho cosas sabias y morales, que ni tenían la menor idea de quién es Dios? La pregunta es válida ¿Cómo una persona que no conoce a Dios puede sentir, hablar, pensar o actuar de una buena manera? Si la Biblia dice “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”… Romanos 3:12b. Igualmente, y tengo por seguro que no soy el único, he oído la frase “si yo hago cosas buenas…” o “si yo soy una buena persona”. Para este tipo de comentarios, solo diré que pueden leer el capítulo entero que anteriormente mencioné (Romanos 3). Vamos a o que interesa, a responder la primera pregunta que se hizo al principio:
Existe una naturaleza, y esta se asemeja mucho a Dios. El hombre es malo, pero a veces hace cosas aparentemente buenas, esto no significa que es semejante a Dios, ni que por esto está o no más cerca de él. Según Gestalt, existen varias leyes de percepción visual, de entre las cuales se encuentra la ley de agrupamiento. La ley de agrupamiento explica que: Los cuerpos que se parecen, tienen a agruparse, a pesar de estar lejos uno del otro, como vemos en la gráfica siguiente:
Si observamos, los cuadros verdes aun cuando uno de estos no está completo y parecería esconderse tras un muro bajo, se agrupan por semejanza de color, forma y dirección. Esto no significa que pertenezcan el uno al otro y que sean un grupo, pero son diferenciados de los demás. En el texto de C.S. Lewis, del libro “Los cuatro amores” dice:
“Dios, como Creador de la naturaleza, implanta en nosotros tanto amores-dádiva como los amores-necesidad. Los amores-dádiva son imágenes naturales de Él mismo; cercanos a Él por semejanza, no son necesariamente, ni en todos los hombres, cercanía de aproximación…”
Lewis es muy claro cuando nos muestra que tenemos una naturaleza que proviene de alguien. Esto no nos hace desligarnos de Dios ni acercarnos a él. Lo que quiero decir con estos ejemplos, es, pues, que si en la historia ha existido un parentesco de escritos con las sagradas escrituras (La Biblia) es pues, porque la naturaleza del hombre, a pesar de estar dividida de Dios; proviene de él mismo. Esto no significa que por el hecho de ser una “buena persona” estarás más cerca de Dios. Si un perro se comportara como un gallo, no por esto dejaría de ser un perro. De igual forma, muchos hombres, actúan de una buena manera, y esto no significa que sean buenos.
¿Cuándo, entonces, hacemos lo bueno? Mi respuesta, lamentablemente es que nunca “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas…” (Efesios 2:10) Fuimos creados para hacer sus obras, o más bien para andar en buenas obras. Dios preparó estas, para que las hiciéramos ahora, pero el que se lleva la gloria es él. Es como un trabajador en una fábrica que reproduce un diseño, de un diseñador que lo confeccionó de antemano; no podría este llevarse el crédito. Entonces podemos entender que en la creación del artista, se puede ver su trazo.


